20/2/09

Al despertar la llama de sentimientos dormidos, 17º pasaje, Cap 6

»En consideración a tu estado te daré el beneficio de la duda. Transigiré sólo por esta vez».

―Al igual que ha sido responsabilidad de los dioses quitarle la vida a través de vos, es responsabilidad del hombre que el vacío dejado en sus deberes sea cuanto antes cubierto; que la armonía se restablezca y la existencia del resto siga convenientemente su curso.

»Cómo bien sabéis es tiempo de importantes festejos, y esa sanguinolenta masa de carne, tan ajena a vuestro interés, se encargaba de coordinar tales eventos. No dudo que apreciaréis que la necesidad de un nuevo nombramiento resulta imperiosa, sin que sea preciso, por el momento, hacer mención del motivo que a ello nos lleva. Si dicha petición se efectuara sin demora, un sucesor ocupará su lugar con las primeras luces del alba ―expuso el anciano con sobriedad, otorgando al asunto la trascendencia que precisaba.

―Que sea como decís. Tenéis mi permiso ―indicó el heraldo algo más restablecido, pero aún obligado por el decoro a dar la espalda.

Nada había que impidiera el cumplimiento de la orden, más el caballero no marchó en pos de su realización; en lugar de eso se arrodilló, en dirección al heraldo y con la cabeza gacha, al tiempo que con la mano derecha asió el filo de las vestiduras de Garin.