31/3/09

11º pasaje, cap 7

»En estos momentos tendréis la cabeza atestada de preguntas. Preguntas que con facilidad contestaríais si vuestro temperamento no os obligara a abdicar de la razón, para convertir algo tan simple en un notable dilema moral. Preguntas tales como: ¿Tiene algún sentido que dirimamos un caso que podría zanjarse con sencillez? ¿En verdad este error merece tal castigo? ¿Qué después de una vida de abnegada dedicación, vuestra existencia a quedar supeditada a la crueldad que el destino quiso mostrar contra vos esta noche? ―inquirió Garin en una brevísima pausa, que apenas duro el tiempo de percatarse de que no recibiría respuesta alguna.

«Pese a su insólito aguante los signos se acentúan. Bastará con que la presión se mantenga».

―No seáis necio, capitán, y daos la oportunidad de lidiar causas que se presten a ser defendidas. Evitar el castigo posibilitará nuevas victorias, y éstas, junto con el pasar del tiempo, os ofrecerán oportuno consuelo.

»Creedme cuando os digo que por exacerbada os parezca la impotencia ligada a vuestra alma, es un sentimiento pasajero. Un sentimiento destinado a desaparecer o cuando menos a atenuarse, al asumir que la derrota fue desde siempre un hecho. Nunca estuvo condicionada a que obrarais de un modo u otro. La mera existencia del documento hacía que la contienda estuviera perdida de antemano; y nadie que como vos se hubiera regido por lo que está dictado, habría salido indemne ―aclaró el cortesano, expresando, de un modo tan distendido como conciliador, criterios que, veraces o no, se prestarían a desavenencias.Mas en esta ocasión, el hecho de que Garin estuviera versado en cuanto tenía que ver con las leyes, fueran o no eclesiásticas, no lo proveía del conocimiento adecuado. En cualquier caso, resultaba más que improbable que supiera de la existencia de una cláusula que, por la carencia de su aplicación y la privacidad con la que se llevaba a cabo, era poco conocida incluso dentro de La Orden. Dicha cláusula eximía de la muerte física a los que alguna vez portaron el ojo de dioses, debido a la implicación que en vida tuvieron con lo divino.(Apéndice)

2 comentarios:

Sharly dijo...

En la frase: ¿Qué después de una vida de abnegada dedicación, vuestra existencia X a quedar supeditada a la crueldad que el destino quiso mostrar contra vos esta noche?

Creo que te falta algo donde he puesto la X, tal vez: vaya a quedar
;)

Ángel Vela (palabras) dijo...

ok, coleguilla. Tomo nota ;)