15/3/09

3º pasaje, cap7

«Contrariamente a lo que quieras pensar, y pese a tu rabia, eres presa del desconcierto, muestra inequívoca de que mis coacciones surten efecto. Es el momento idóneo para sentar las bases, y que más de un concepto te quede claro».

―Hasta cierto punto es comprensible que mis palabras os hagan reaccionar de ese modo; que no me conocéis es un hecho que vuestras acciones aseveran por sí mismas. Tal vez sea lo que os predispone a pensar que intento importunaros, mas debéis creerme cuando os digo que me limito a constatar lo fehaciente. Nada en este instante está más lejos de mi intención.

Debéis relajaros, evitar que el hecho de que estemos aquí para litigar coarte vuestra quietud o violente el espíritu. En cualquier caso, dudo que el encuentro se prolongué lo suficiente como para que deje de ser llevadero. Asumo que sois un hombre inteligente, de los que no buscan lo que no desean encontrar; algo que nos beneficia a ambos. Y en lo que a mis actos se refiere, sabed que no suelen prestarse a confusión. Si en algún momento mi intención fuera molestar o dañar, la acción que emprendería seria tal, que los lamentos no daría pie a equivoco.

»¡Pero qué barbaridades digo!, seguro que nos entendemos bien. Aun así, y en pos de un mayor entendimiento, convendría que supierais algo de mí, algo que de seguro no os agradará, mas no por ello tendría que condenarse a la omisión.

Deploro comunicaros que no poseo esa humilde bondad que tan alegremente ha querido derramar sobre vos mi tutelado. Mis virtudes, como apreciaréis muy pronto, son otras. Y de ningún modo tengo por costumbre aferrarme a la corrección hasta el punto de que ésta me impida desestimar verdades que favorezcan mis causas.

»Como bien sabéis soy su tutor, y no me debo a criterios sino a deberes. Es por ello que estimo conveniente el pediros disculpas de antemano, por si se da el caso de que mi carácter, o esa sinceridad impropia que a veces tiendo a adoptar os incomodara ―expuso el cortesano, haciendo que las palabras que conformaban tan sofisticada telaraña de coacción se enlazara con parsimoniosa laboriosidad en torno a la víctima que el destino le proporcionaba.