19/3/09

5º pasaje, cap 7

Veteranía y una firmeza nada común, atemperó las consecuencias de quedar expuesto al influjo de un hombre que con su mera presencia subyugaba voluntades. Su estoicidad impidió que sucumbiera, mas se resintió ante tal acometida. Al llegar a este punto, no le quedaba otra opción que procurar que aquel menoscabo, pese a producirse, no se diera a conocer. Sin embargo, por más encomio que puso, no consiguió reprimir esa huella de indefensión, una huella que antes de ser abatida logró arrancarle traidoramente un escalofrió que, pese a su levedad, no pasó desapercibido. Cuán difícil resultaba para el capitán asimilar tal brote de indefensión, y más cuando era impuesto por un hombre desarmado y próximo a doblarle la edad. Debido a la homogeneidad social de su adversario, y que el asunto se viera condicionado por un cúmulo de factores adversos, la situación se complicaba, imposibilitando que se dirimiera ejerciendo sobre él el peso de una autoridad que por costumbre impartía con el filo de la espada.

PIEDAD

¿Qué habría de importar lo que dijéramos o pudieran decirnos si el hecho de encontrarse en el jardín los condena? ¿No te das cuenta de que al oír sus suplicas les concedes la falsa esperanza de que podrán vivir? Has de saber que todo lo que no implique darles muerte en el acto de la forma más indolora posible, representa para con ellos un gesto de crueldad.

Reprimenda que el capitán dio a uno de los acólitos tras ajusticiar a un infiltrado.