13/3/09

2 pasaje, cap 7

«Libre del negativo condicionante que por sus pasos se aleja nada te ampara. Pronto descubrirás que, lejos de ser un contendiente digno, apenas aspiras a pieza interesante de cobrar».

―Que sea uno de los más importantes invitados de mí señor tal vez os traiga sin cuidado, mas decidme; ahora que sabéis a ciencia cierta quién es, que tomasteis conciencia de la mención de los santos padres, y sois testigo, a la vez que beneficiario, de un gesto tan hermoso como desinteresado, ¿creéis correcto el trato dispensado? ―preguntó dándole aún la espalda mientras dedicaba una última reverencia a su tutelado.

Pese a que los términos poseyeron en apariencia idéntica cordialidad, el modo de exponerlos varió considerablemente. Algo difícil de determinar nació en ellos, algo corrupto y malsano que parecía tomar cuerpo con cada comentario. De las exiguas y perecederas cenizas de una voz cascada que en ocasiones perdía el aliento emergió un enérgico torrente, hasta entonces soterrado, capaz de mostrar a un tiempo directa firmeza y vigorosa altivez. Virtudes que otorgaban tal propiedad al que se supiera servir de ellas, que hasta la mayor mentira se hubiera cuestionado apadrinada por semejantes auspicios. Así mismo, y sin que se disipara la despótica aridez recién adquirida, el cortesano hizo alarde de virtuosismo, controlando con donaire la modulación de una voz que comenzó a oscilar, a ofrecer matices destinados a robustecer la naturaleza de cada expresión.

―En ningún momento fue cuestión de lo que yo creyera o dejara de creer. Mis hermanos y yo, no ceñimos a órdenes establecidas: Dar caza a los que transiten el jardín al amparo de la noche ―manifestó escueto y marcial, apenas tras un breve instante de desconcierto producido por tan notable cambio en su antagonista.

―Y en lo que a dicho presente se refiere, si el caballero Sionel afirmó que no se serviría de él, ¿creéis que sería correcto que lo hicierais vos? ―inquirió con mordacidad, molesto ante un comentario de lo más impropio. ―Si es vuestra intención importunarme… ―añadió con cierto aire de amenaza, ante de verse interrumpido en la manera que el decoro le permitía.