2/2/09

Al despertar la llama de sentimientos dormidos, 9º pasaje, cap 6

Mas cuando aquellos categóricos razonamientos expresados con aparente ligereza llegaron a oídos del capitán, algo que desde hace mucho dormitaba dentro de él comenzó a agitarse, como si se encontrara próximo al despertar. Al volver a sentir la familiaridad de una sensación en desuso un estremecimiento recorrió su cuerpo. Sabía que si aquello no se atajaba a tiempo, podría no ser más que el preludio de retorno de una desterrada inquina, que en su juventud resultó tan odiosa y cotidiana como difícil de paliar. El mal de la ira despertaba en él, para prorrumpir en un sordo clamor que sólo en el alma se mostró ostensible, amenazándolo, y más que dispuesto a pugnar en pos del resurgimiento. Y del mismo modo que hiciere antaño, antes de verse desposeído de todo vestigio de mancebía, se aferró en cuerpo y alma a la consabida oración que le afloró en los labios: “Este es mi cuerpo; y en él soy señor de cada palabra y cada gesto. Único dueño de la sangre y el alma que en él se albergan. Mía es la fuerza que proporciona la Fe, y la voluntad que me permite ser fiel a ella.

Al igual que todo precepto representa la verdad, y toda verdad un camino, los sentimientos carecen de guía, y su amparo conduce a un final improbable.

Cada una de mis acciones estarán, ahora y siempre, supeditadas a la razón, porque dicha razón representa la luz necesaria para transitar la senda”.[1]


[1] N. del autor: Plegaria de autosugestión empleada por los integrantes del clero para alcanzar la catarsis.

2 comentarios:

Sharly dijo...

Angelito cuando escribes: Al igual que todo precepto representa la verdad, y toda verdad un camino, los sentimientos carecen de guía, y su amparo conduce a un final improbable.

Creo que no es un final improbable sino un final impredecible.

Ángel Vela dijo...

Ese Sharly !!!!!!!

Bueno ahora que lo dices pues improbable no sea demasiado adecuada, en cualquier caso creo que esta parte no me llena del todo. A ver si en la requete corrección le vuelvo a pasar una lija fina.

Un abrazo, coleguilla. Nos leemos.