20/12/08

Al despertar la llama de sentimientos dormidos, 1º pasaje, Cap 5

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SIN EL CONSUELO DEL DESPERTAR

No resulta fácil para nadie asimilar el hecho de que, más allá de ese negro mar de pesadilla preñado de miedos e inseguridades que se alberga en cada subconsciente, existe una abrupta realidad con tendencia a permanecer velada hasta formar parte de nuestra existencia; y entonces, sólo entonces, comienza a dar cuenta de nosotros el verdadero dolor. Un dolor que únicamente puede compartir nombre con el que antaño conocimos. Demasiado real. Demasiado terrible para ser concebido por el alma humana.

Las pesadillas, después de todo, no son más que sueños ingratos en los que su efímero padecer apenas es proporcional al consuelo liberador que trae consigo el despertar. Pero sé que cuando dicho dolor es producido por una verdad inamovible, llega perdurar tanto como el que está destinado a sufrirlo.

Lanaiel, con el seudónimo de Nidonae

Una vez que tan macabra ceremonia fue abortada varios de sus integrantes se volvieron presa del rencor, para buscar en la penumbra de la noche al que con su irrupción los había privado de consumar lo que para algunos era considerado una secreta dependencia. El álgido instante en el que aplacar las ansias de matar producidas por una constante e irreprimible sed de sangre. Fue por ello que esta orden se hizo más difícil de acatar para los que en momentos como estos veían perecer su voluntad víctima de dicho frenesí. Y tras apelar a ella, llevados por el sentido común, consiguieron con soberano esfuerzo refrenar, junto al deseo de matar, el de manifestar abiertamente la maldición que en su interior impusieron al desconocido portador de aquellas palabras.