29/1/09

Al despertar la llama de sentimientos dormidos, 7º pasaje, cap 6

Sin mediar palabra y mostrando una impetuosa descortesía, el capitán eclesiástico dio la espalda a su interlocutor y, con cuanta discreción le fue posible manifestar, escrutó de soslayo la ventana de dicha torre; a la espera de obtener indicios de que tan herética situación tuviera lugar. Pero por más que aguzaba los sentidos, nada parecía indicar que la negrura estuviera habitada. Aun así optó por mantenerse a la espera de apercibir, en la difusa impersonalidad de aquel inmutable mar de sombras, la más mínima oscilación. Mas no sería esa quietud, siempre deseada, la que lo acompañaría en tan infructuosa vigilia, puesto que el anciano, en pos de su causa, estimó conveniente seguir poniéndolo a prueba, hasta calibrar con relativa precisión el grado de estoicidad que tan singular adversario poseía. Es por ello que durante el tiempo que la situación se mantuvo inmutable, Garin no cejó en su empeño de lapidar al capitán con aleatorias puyas que, al igual que las antes proferidas, no se hallaron exentas de verosimilitud, y destinadas a conformar los cimientos de una inamovible realidad.

―Nada puede importar que sea el primero de los insomnes o el único que mis viejos ojos lograron percibir, puesto que, sea como fuere, se está dando, aquí y ahora, una visión negativa de la cuál, ni que decir tiene, os lleváis sin merecerlo la peor parte. Nadie pensará que estamos siendo retenidos. La interpretación más probable sería, por triste que pareciera, la de que cuestionamos vuestra autoridad, sin que vos os dignéis a hacer nada por impedírnoslo.

Un fluido cúmulo de malsanas palabras emergió de adiestrados labios. Palabras que se enlazaron hasta conformar un hiriente manifiesto de caos. Todas ellas gestadas en el recóndito jardín de ideas de esta prolífica mente con tendencia a mostrarse pronta en cuanto concierne a mentira y artificio. Lugar donde habría de recolectar con inusitado talento los ingredientes para elaborar las más cuidadas conjuras.

«Un poco más».